Otra mirada de la música: Sarah Edgecombe y el rol de la producción independiente

 En una charla con Indie Verso, Sarah Edgecombe (20) ofrece una perspectiva distinta sobre el universo musical. Ella es productora independiente de Chloe Edgecombe (cantautora presente en el primer episodio de IndiePod, ya disponible en Spotify). Nacida en Villa María, Córdoba, actualmente reside en C.A.B.A y cursa dos carreras: la Licenciatura en Música Cinematográfica y la Licenciatura en Piano y Música de Cámara, ambas en el tercer año de la Universidad Católica Argentina (UCA)

La producción musical abarca múltiples tareas: desde armar los instrumentales de canciones, mezclar y masterizar una canción ya producida, hasta los arreglos para cada instrumento. En palabras de Sarah, “la producción musical es lo que básicamente sustenta, realza o desarrolla una idea musical” Sin embargo, esta parte - a veces no tan visible en el proceso de lanzamiento de una canción -  no siempre fue su foco de interés.

“Desde chiquita, lo que más amaba hacer era tocar el piano, filmar y dibujar. Me fascinaba hacer videoclips musicales de comedia o dramas” cuenta. Su padre, dueño de una empresa de diseño gráfico, le brindó acceso a varias plataformas de edición que no eran sencillas, pero que Sarah no dejo que sea un obstáculo para crear. Destaca lo beneficioso de los proyectos que su padre le asignaba como la clave para desarrollar habilidades técnicas

Con el paso del tiempo, se dio cuenta que su parte favorita era elegirle la música al video y sincronizarlo. “En el 2022 me gané una beca completa para ir a un campamento musical en Berklee EEUU, y ahí fue cuando me di cuenta qué quería dedicar toda mi vida a la música” a partir de entonces, con Chloe trabajando para clientes que le pedían letras, tomas de voces, etc; la mayor de las Edgecombe se dedicó a hacerle los arreglos de piano cuando pedían la presencia de este instrumento. Y ahí es cuando tuvo que comenzar a usar plataformas mas complejas como MIDI y otros programas de producción.

En sus inicios la producción de las canciones de Chloe eran realizadas con un productor amigo de la familia “Así que cuando él venía a nuestra casa a producir los covers con Chloe, yo me sentaba a su lado y observaba como lo hacía.” recuerda. Después de animarse a producir un cover estilo épico-orquestal de The house of the rising sun, la misma Sarah asumió el rol de productora de las canciones de su hermana, combinando la practica constante viendo videos de YouTube y entrenando el oído cada día.

Sobre los recursos, destaca y agradece el apoyo de sus padres como clave en sus primeros pasos. Hoy en día, invierte todo lo que gana en los trabajos que realiza, en mejorar el equipo. Empezó con lo básico: computadora, teclado MIDI y auriculares. Actualmente, en CABA “El estudio lo tenemos en nuestro departamento, en nuestra pieza. Armamos un buen escritorio a medida con la ayuda del carpintero, y metimos todas nuestras herramientas musicales. Chloe se trajo su micrófono y grabamos todo ahí.”

Junto a su hermana, también se encargan del armado de videoclips,  desde la escritura del guion hasta la los últimos detalles de edición. No obstante, si la idea lo requiere, buscan ayuda y concejos de personas que tengan experiencia profesional. En el caso del último videoclip “Muchacha fragmentada” luego de sentarse las dos hermanas con su padre a escuchar la canción varias veces y debatir cual seria la mejor puesta en escena, eligieron la locación adecuada y pusieron fecha. Para filmar, recurren a equipos prestados de contactos del padre, y para los extras intentan proponérselo a amigos, conocidos, que no dudan en aceptar y pasar un buen rato.

En relación con la independencia artística y su contraste con las grandes productoras y sellos discográficos. Sarah reflexiona “Considero que las nuevas tecnologías permiten igualar un 98% los resultados con los de una productora famosa” aunque reconoce que esta acotada diferencia no es solo en términos tecnológicos “Lo que ellos pueden tener, que es casi imposible que el productor común tenga, son las máquinas de efectos, tablas de mixear, y elementos de un estudio que valen millones de dólares. Pero también los contactos de buenos músicos, con instrumentos de alta calidad, expertos en conocimiento y creatividad sobre la grabación y mezcla”

Hoy en día, la tecnología y las redes colabora con reducir esta brecha. Para Sarah, YouTube ha sido una herramienta fundamental para investigar cómo se hacen cosas específicas, aunque advierte sobre la sobreinformación. Según su experiencia en la plataforma, hay demasiados videos, con secuencias que no siempre dan información legítima, explicada de manera clara y sencilla. Los videos concisos y realmente útiles están “escondidos” en la red.

Finalmente, destaca la importancia de mostrar y tomar conciencia por parte de quienes consumen música, la cantidad de horas que hay detrás, probando, corrigiendo y rehaciendo. No es solo una canción de 3 minutos. De este modo, la historia de Sarah Edgecombe refleja el crecimiento de una nueva generación de artistas y productores que, desde la autogestión, la curiosidad y el acceso a herramientas digitales, logran construir espacios de creación profesional. En un contexto donde la tecnología acorta distancias con los grandes estudios, la pasión y el trabajo constante se convierten en los motores fundamentales para impulsar carreras independientes en la música.


Por Catalina Libutti



Comentarios

Entradas populares de este blog

La fiesta de Korn: el arte independiente en escena.

En los márgenes también se escribe

De la habitación al estudio: El primer salto musical de Jessica Cialdella