Otra mirada de la música: Sarah Edgecombe y el rol de la producción independiente
La producción musical abarca múltiples
tareas: desde armar los instrumentales de canciones, mezclar y masterizar una
canción ya producida, hasta los arreglos para cada instrumento. En palabras de Sarah,
“la producción musical es lo que básicamente sustenta, realza o desarrolla una
idea musical” Sin embargo, esta parte - a veces no tan visible en el proceso de
lanzamiento de una canción - no siempre
fue su foco de interés.
“Desde chiquita, lo que más amaba
hacer era tocar el piano, filmar y dibujar. Me fascinaba hacer videoclips
musicales de comedia o dramas” cuenta. Su padre, dueño de una empresa de diseño
gráfico, le brindó acceso a varias plataformas de edición que no eran
sencillas, pero que Sarah no dejo que sea un obstáculo para crear. Destaca lo
beneficioso de los proyectos que su padre le asignaba como la clave para
desarrollar habilidades técnicas
Con el paso del tiempo, se dio cuenta que su parte favorita era elegirle la música al video y sincronizarlo.
“En el 2022 me gané una beca completa para ir a un campamento musical en
Berklee EEUU, y ahí fue cuando me di cuenta qué quería dedicar toda mi vida a
la música” a partir de entonces, con Chloe trabajando para clientes que le
pedían letras, tomas de voces, etc; la mayor de las Edgecombe se dedicó a
hacerle los arreglos de piano cuando pedían la presencia de este instrumento. Y
ahí es cuando tuvo que comenzar a usar plataformas mas complejas como MIDI y otros
programas de producción.
En sus inicios la producción de las
canciones de Chloe eran realizadas con un productor amigo de la familia “Así que cuando él venía a nuestra casa a producir los covers con Chloe, yo me
sentaba a su lado y observaba como lo hacía.” recuerda. Después de animarse a
producir un cover estilo épico-orquestal de The
house of the rising sun, la misma Sarah asumió el rol de productora de las canciones de su hermana, combinando la
practica constante viendo videos de YouTube y entrenando el oído cada día.
Sobre los recursos, destaca y
agradece el apoyo de sus padres como clave en sus primeros pasos. Hoy en día,
invierte todo lo que gana en los trabajos que realiza, en mejorar el equipo.
Empezó con lo básico: computadora, teclado MIDI y auriculares. Actualmente, en
CABA “El estudio lo tenemos en nuestro departamento, en nuestra pieza. Armamos
un buen escritorio a medida con la ayuda del carpintero, y metimos todas
nuestras herramientas musicales. Chloe se trajo su micrófono y grabamos todo ahí.”
Junto a su hermana, también se encargan del armado de videoclips, desde la escritura del guion hasta la los últimos detalles de edición. No obstante, si la
idea lo requiere, buscan ayuda y concejos de personas que tengan experiencia
profesional. En el caso del último videoclip “Muchacha fragmentada” luego de
sentarse las dos hermanas con su padre a escuchar la canción varias veces y
debatir cual seria la mejor puesta en escena, eligieron la locación adecuada y pusieron fecha. Para filmar, recurren a equipos prestados
de contactos del padre, y para los extras intentan proponérselo a amigos,
conocidos, que no dudan en aceptar y pasar un buen rato.
En relación con la independencia
artística y su contraste con las grandes productoras y sellos discográficos.
Sarah reflexiona “Considero que las nuevas tecnologías permiten igualar un 98% los
resultados con los de una productora famosa” aunque reconoce que esta acotada
diferencia no es solo en términos tecnológicos “Lo que ellos pueden tener, que
es casi imposible que el productor común tenga, son las máquinas de efectos,
tablas de mixear, y elementos de un estudio que valen millones de dólares. Pero
también los contactos de buenos músicos, con instrumentos de alta calidad, expertos
en conocimiento y creatividad sobre la grabación y mezcla”
Hoy en día, la tecnología y las
redes colabora con reducir esta brecha. Para Sarah, YouTube ha sido una herramienta
fundamental para investigar cómo se hacen cosas específicas, aunque advierte
sobre la sobreinformación. Según su experiencia en la plataforma, hay demasiados videos, con
secuencias que no siempre dan información legítima, explicada de manera clara y
sencilla. Los videos concisos y realmente útiles están “escondidos” en la red.
Finalmente, destaca la importancia de mostrar y tomar conciencia por parte de quienes consumen música, la cantidad de horas que hay detrás, probando, corrigiendo y rehaciendo. No es solo una canción de 3 minutos. De este modo, la historia de Sarah Edgecombe refleja el crecimiento de una nueva generación de artistas y productores que, desde la autogestión, la curiosidad y el acceso a herramientas digitales, logran construir espacios de creación profesional. En un contexto donde la tecnología acorta distancias con los grandes estudios, la pasión y el trabajo constante se convierten en los motores fundamentales para impulsar carreras independientes en la música.
Por Catalina Libutti

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