La fiesta de Korn: el arte independiente en escena.

 Bajo un cielo despejado, vecinos de todas las edades se reunieron en un encuentro que fue música, resistencia y comunidad. Más que una celebración, fue un homenaje a la historia del pueblo que ha sido construida a lo largo de los años por cada uno de sus miembros. El barrio celebró lo suyo, arte hecho desde abajo, con fuerza y sin permiso.

Durante el fin de semana del 3 y 4 de mayo, la localidad de Alejandro Korn festejó sus 165 años. Para conmemorarlo, la Cámara de Comercio local organizó “La fiesta de Alejandro Korn”. Se llevó a cabo en el Parque Urbano Viejo Casal, sobre Avenida Independencia, donde las calles se llenaron de puestos de comida, artesanos y comerciantes.

La jornada comenzó temprano. Algunos puestos se armaron desde las nueve de la mañana, aunque la gente empezó a llegar cerca de las 11:30. A lo largo del parque se encontraban una variedad de productos como pinturas hechas a mano, sahumerios, anillos, collares y pulseras. Los colores invadían ambos lados del pasillo de la feria, se oían risas, y familias se detenían a observar artesanías. La comida no faltó: empanadas, panchos, helados y chocolates que los más pequeños observaban con entusiasmo.

Durante la mañana, el escenario fue ocupado por diferentes propuestas culturales, pero por la noche fue cuando el sonido tomó protagonismo. El cierre de la jornada fue el broche de oro, donde las luces cálidas se encendieron y en el ambiente se empezó a palpitar el ritmo de la música. Tres bandas locales e independientes hicieron vibrar la fiesta de Korn, pusieron a bailar a los vecinos y a saltar a los jóvenes.

A las 18 horas, Demonio Rock fue la banda encargada de abrir el último tramo de la jornada del sábado. La gente se acercó a la tarima dispuesta a disfrutar. Luego, a las 19:00 pisó el escenario, fuerte y claro, Emmatoma Rock, una banda tributo a Los Redondos, que desató la locura entre los jóvenes. Junto a una melodía bien rockera el pogo no tardó en aparecer: empujones, saltos desenfrenados y gargantas desgarradas por cantar.

El cierre, a las 20:00, estuvo a cargo de Dr. Álvarez, banda tributo a Viejas Locas e Intoxicados. Subieron al escenario con actitud y estilo, el público los acompañó de principio a fin. Algunas parejas se dejaron llevar por la música e improvisaron bailes durante la canción “Me gustás mucho” y otros tantos cantaban el estribillo de memoria. Y cuando el último acorde sonó, el cielo se iluminó por bengalas rojas dando por finalizado el show.

No fue solo un aniversario, puestos o música al azar. Fue un día de encuentro, una verdadera celebración de comunidad y cultura. Sobre todo, fue un espacio ganado por el arte independiente, donde los músicos locales pudieron compartir su trabajo, su pasión con su gente, en el barrio que ellos mismos siguen construyendo todos los días a través de su música.


Emmatoma Rock, banda tributo a “Los Redondos”



Frignani Manzo Valentina Betsabé


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