En los márgenes también se escribe
“Quiero publicar un libro” ese era mi pensamiento. ¿Mi realidad? “Quiero publicar un libro, pero no tengo la más remota idea de por donde comenzar”. Nadie te explica cómo se publica un libro, cómo grabas un disco, cómo es un casting o cómo vender en una galería de arte. Tenés que arreglártelas solo.
En mi caso, recurrí a donde todos vamos cuando no sabemos algo: Google. A partir de ahí, comenzó una cadena de desafíos, aprendizajes y escalones que fuimos subiendo mi arte y yo. Como en una relación de pareja, los artistas independientes somos ese vínculo sano, que avanza de a poco, disfrutando cada paso logrado a partir de su propio mérito. Eso es lo hermoso del arte independiente. Quienes lo vivimos sabemos lo que es el esfuerzo, esperar el momento adecuado, atrapar hasta la más mínima oportunidad que pase volando por enfrente y al mismo tiempo ser artista, manager, creador de contenido, distribuidor, contador y mucho más.
Porque sí, aprendemos a
hacer de todo. Una vez que encontré una editorial, más allá de escribir, comencé a
trabajar en mis redes sociales para darme a conocer lo suficiente para un
mínimo de alcance cuando publicara. Tuve que confiar en lo que decía el
contrato, sin conocimiento previo de aspectos legales dentro del mundo
editorial; buscar un lugar para la presentación, encargarme de distribuirlo en librerías
de mi ciudad y alrededores.
Ni hablar de las dudas
económicas: entender que necesitaba factura y no poder emitirla, lo que me
llevo a buscar alguien que pudiera prestarme; tener la certeza de que lo que
estaba invirtiendo era rentable y podría recuperarlo. Vivimos del arriesgar,
del probar y equivocarnos porque no hay un guía: somos nosotros mismos los que
construimos el camino.
Y eso es lo más peligroso
y, al mismo tiempo, lo más bello del arte independiente: es pura esencia. No
hay intermediarios a los que debamos conformar, no respondemos a ningún estilo,
no hay límites, no hay maneras correctas o erróneas para hacerlo. Son nuestros
tiempos, como y lo que queramos.
Recordá esto cuando
veas una banda tocando en el barcito del barrio, a los raperos del subte A,
cuando te embobes con los cuadros de la feria de San Pedro Telmo o veas una
pareja bailar con una gorra volteada bajo ellos. Le estas dando una oportunidad
a una obra que es transparencia completa, sin ningún filtro que opaque lo que
busca transmitir el artista. Arte que no busca estandarización, arte que busca
contar una historia real.
Mas allá de la pasión
que transmite, ¿qué impacto tiene el arte si no es visible? En mi caso,
finalmente en diciembre del 2024, publiqué mi primer libro. De a poco, fui
sumando lectores, en su mayoría de mi ciudad de origen. El “boca en boca” fue
clave. Pero cuando hace una semana, fui a firmar “Los márgenes
escritos por mi otra yo” de mi autoría, a la Feria Internacional del Libro, les voy a contar la realidad, firmé dos ejemplares. El de una amiga y el de una influencer. No obstante, el hecho de estar ahí por primera vez con 19 años elimina toda inquietud. Esos dos libros valieron notas
en medios de mi provincia, una entrevista en un streaming, seguidores nuevos en
mis redes sociales y una exclusiva en un programa televisivo de la capital de Misiones.
Y eso, créanme, es lo mas enriquecedor para un artista independiente.
Cabe destacar, que hay
una herramienta que disponemos hoy que facilita muchísimo esta cuestión: las
redes sociales. En el pasado, era casi imposible darte a conocer sin tener el
respaldo de una productora o sello. Hoy en día, generas tu propia publicidad de
manera gratuita. Tu mamá que compartió un video tuyo en su estado de WhatsApp,
la amiga que lo vio y subió en un grupo de Facebook, el periodista que encontró
tema interesante para contar, la nota del diario local que leyó el organizador
de una importante convención de escritores…
Así empieza todo. Con
un “quiero” y la adrenalina de arriesgar. Porque ser artista independiente no
es solo crear: es resistir, insistir, y sostener tu voz incluso cuando parece
que nadie la está escuchando. Porque es en ese momento, cuando menos te lo
esperas, que un acto fortuito puede cambiarlo todo.
Bienvenidos a Indie Verso, un espacio en el que descubrimos los márgenes del arte.
Catalina Libutti
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